Una página web sencilla

En muchas ocasiones, cuando recibo el encargo de una página web, suelen comenzar con la frase: «Quiero una página web sencilla». A partir de aquí, entiendo que el cliente realmente quiere decir que busca una página económica, con un estilo minimalista, o ambas cosas. Si estás leyendo este post, es probable que también hayas encontrado esta frase o incluso la hayas dicho tú mismo. Ante esta situación, ¿qué podemos hacer?

Primero, debemos empatizar con el cliente y entender que no tiene por qué conocer todo el proceso de creación de una página web. Aunque cada año las empresas comprenden mejor la importancia de una buena comunicación digital, todavía queda mucho camino por recorrer. Como diseñador, he aprendido la importancia de la pedagogía con el cliente desde el principio, explicándole de manera breve pero concisa el significado de tener una página web, un ecommerce o una aplicación, y el impacto social que esto conlleva. Tener una mala página web o una imagen digital deficiente puede causar confusión entre tus futuros clientes y hacer que el negocio no funcione como esperabas.

Para ilustrar esto, me gustaría hacer una analogía con la idea de preparar «una paella sencilla». Imaginemos pedir en nuestro restaurante favorito una paella sencilla para evitar altos costes o simplemente para que la sirvan rápidamente. Si nunca hemos hecho una paella, podríamos pensar que hay una manera mágica de obtener una paella aceptable sin cocinarla nosotros mismos. Pero, ¿por qué a ninguno de nosotros se nos ocurriría tal disparate? Porque conocemos los ingredientes de la receta. Sabemos que la calidad de la materia prima implica ciertos costes, que hay costes de energía asociados a su preparación y que necesitamos a una persona cualificada para añadir los ingredientes en el momento adecuado, controlar los tiempos de cocción y presentar el plato final. Ninguno de nosotros querría que nos sirvieran arroz hervido con azafrán y ver en la factura «paella sencilla». De manera distinta, cuando decidimos hacer una página web o una aplicación, no conocemos la «receta», los costes ni el personal necesario. Y es completamente normal, porque realizar un proyecto web, por muy pequeño que sea, es complejo y tiene tantas variables como negocios existen.

Entonces, tanto si estás empezando como si ya tienes un negocio en marcha, es importante que te asesores correctamente antes de dar el paso de iniciar o mejorar tu negocio online. Siempre es mejor comenzar con una buena planificación del proyecto, donde se cubran tus objetivos reales, que pensar en soluciones mágicas. Esto es clave para no pagar grandes facturas en cosas innecesarias. En lugar de pensar en «una página sencilla», podríamos cambiarlo por «tengo un objetivo prioritario». De esta manera, los profesionales que te ayuden en esta fase podrán ajustar tu presupuesto e invertir el tiempo en lo que realmente es necesario para impulsar tu negocio.

En mi estudio, llamamos a esta primera fase «auditoría web/app». Es en esta etapa donde estudiamos en profundidad cuáles son las prioridades reales del proyecto, las tecnologías más adecuadas y diseñamos un prototipo completo e interactivo de tu negocio online sin necesidad de invertir en diseño y desarrollo de programación. De esta manera, no solo tendrás controlados todos los costes finales de tu proyecto web, sino que también podrás detectar potenciales nichos de mercado o mejoras que no habías imaginado.

Si quieres empezar o mejorar tu negocio online con buen pie, simplemente dime ¡Hola! y te atenderé sin ningún compromiso.